Page 840 - La Revelión de Tupac Amaru II - Vol. III
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Volumen 3
Inicio de la rebelión
Comarcas y Realengos inmediatos pretendian invadir la dha. Villa, saquear
sus caudales con la muerte de sus Moradores y por último posesionarse della.
Para evitar las funestas consequencias que proponen estas conside-
raciones, procuró poner a cubierto a la Villa del Corregidor Dr. Ramon de
Urutia, con todo el esmero de su celo, poniendo en planta quando con tem-
ple exequible para la seguridad, dando oportunas y prebias providencias a fin
de impugnar y resistir qualquiera irrupcion que pudiese sobrevenir. Mandó
se alistase la gente, se aprontasen las armas y demas pertrechos necesarios.
Hizo preparar los metales conducentes para la fundicion y fabricacion de 8
Pe-dreros. Al punto mando poner Guardias abanzadas, y que explorasen los
contornos, impartiendo las Ordenes de que a qualquiera novedad se hiciesen
las señas para en su vista tomar las necesarias deliberaciones; providencias a la
verdad segun mi concepto, muy arre-gladas. No hay duda que con la practica
de ellas, y el valor, y espiritu que manifestó, lograria la Villa rechazar las fuer-
zas contrarias, procediendo sus Naturales con la misma fidelidad y amor que
acreditó su Corregidor lo que es bien constante y notorio.
Mas al contrario manifestaron su reconocimiento aquellos infidentes
y desleales Naturales en servicio de su Rey, porque arrastrados de la ambicion
y saqueo de los ingentes caudales que en la constitucion se hallaron en aque-
lla Villa, se sublevaron todas las Compañias aquarteladas con las armas en la
mano que tenian preparadas para impugnar cualquiera imbacion del Enemi-
go, reputando en nada las sagaces y venignas providencias que dio el Corre-
gidor, y contempló utiles en el lastimoso estrecho de aquel estado y tiempo
con el unico objeto de cerenar aquellos sediciosos animos, removiendo todo
perjudicial motivo de conmocion que inevitablemente persuadia la total ru-
yna de la Villa. Viendo que toda diligencia resultaba infructuosa, y que en un
momento de tiempo se habia incrementado aquella sublevacion, sin que bas-
tasen las restantes fuerzas y arbitrios para defenderla, procuró el Corregidor
salvar su persona, y se condujo a la Villa de Cochabamba Realengo inmediato
a pedir auxilio porque por este medio se lograse la quietud de aquella Repu-
blica, y exemplar castigo de los que resultasen Cabezas de un exceso de igual
tamaño; y no habiendo surtido efecto su solicitud, se dirigio a esta Corte en
prosecusion de ella en donde se mantiene.
A los primeros pasos de aquel inflamado movimiento se les pregun-
tó expusiesen los motibos que influian a ello, no siendo estos otros que el
de saqueo de los caudales con la muerte de los principales de su vecindario.
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