Page 867 - La Revelión de Tupac Amaru II - Vol. III
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Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú
La rebelión de Túpac Amaru II
tos bastante arreglados; se hacian respetar con teson, y los indios le tenian tan-
ta veneracion que se arrodillaban y postraban en el suelo cuando le veian. A él
estaba unido, segun citan casi todas las declaraciones de los reos, el presbítero
D. José Vasquez de Velazco, el que ha confesado delante de mí haber formado
algunos edictos en nombre de Tupac-Amaro; y á dos de los reos que fueron al
suplicio, les habia puesto los evangelios sobre sus cabezas, para que tuviesen
felicidad en las empresas de su nuevo Rey. Tambien le acusó tenazmente el
citado Gobernador Pedro de la Cruz Condori, de todo lo que dí parte, y se me
dió la órden del Señor Arzobispo de la Plata por medio de D. Ignacio Flores,
para que le formase causa, y lo remitiera á la disposicion de V. E. á esa capital:
pero como era preciso para esto detenerme mucho, he cometido la comision
á D. Antolin de Chava, para que remita á V.E. la causa y el reo.
Con las justicias egecutadas, las prisiones hechas, y los destacamentos
que destaqué á todas partes de la provincia de Chichas, las disposiciones y
arreglo de las milicias que he dejado á sueldo, entresacando aquellos mozos de
mas confianza y vigor, y un destacamento que tambien ha quedado de tropa
veterana, á las órdenes de D. Joaquin de Soria en el citado pueblo de Santiago
de Cotagaita, queda enteramente pacificada y quieta toda aquella provincia,
por donde he tenido la satisfaccion de ver transitar por ella los pasageros sin el
menor recelo, cuando á mi arribo nadie salia de sus pueblos, y todos abando-
naban sus domicilios, luego que supieron estaba inmediata la tropa con ánimo
de seguirla: pero por fin he podido persuadirlos, y hacerlos establecer en sus
casas y haciendas con la misma tranquilidad que permanecian antes.
Lo único que puede recelarse, es, que los rebeldes de la provincia de
Lipes intenten algun insulto contra la de Chichas, porque aquella provincia
no ha podido sugetarse: pero estoy persuadido que las fuerzas que quedan
arregladas, son no sólo suficientes para contenerlos, sino para atacarlos, como
lo dejé dispuesto y coordinado, para que lo practicase el destacamento vete-
rano que quedó en el precitado pueblo de Santiago, unido con las milicias de
Santiagueños, Suipacha, Tarija y Mojo, con el fin de ver si se les puede dar un
golpe y libertar á la corregidora, á la cual tienen vestida de india, atropellada
y llena de miserias, habiendo robado mas de 40,000 pesos, asi al Corregidor
como á la real hacienda.
Aseguro á V. E. que he tenido particular satisfaccion en ver obrar á la
oficialidad y tropa, que han manifestado la mayor constancia convidándose
para todo: han sufrido con indecible fortaleza las fatigas de los caminos pe-
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