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Pieza Documental del Mes 

Baltazar Montoya
Pionero de la Aviación Peruana

El 31 de agosto de 1925 el Subteniente Alejandro Velasco Astete, realiza el raid aéreo Lima – Cusco, siendo el primer aviador peruano en trasponer los Andes peruanos. El mismo día, su compañero de armas de la Escuela de Aviación  Militar Jorge Chávez (Las Palmas) el Mayor Baltazar Montoya, proseguía su entrenamiento recorriendo en vuelo desde Lima hasta Yauyos, en ida y vuelta, con el propósito de realizar el raid Lima – Puno, sin escalas.

En sesión de la Cámara de Diputados del 23 de setiembre de 1925 los señores Diputados Mariano García, Manuel Frisancho, José Escalante, Juvenal Monge, Mariano Álvarez, Arturo Núñez Chávez, Angelino Lizares Quiñones, Augusto Ratti, Escolástico Málaga, Enrique Torres Belón, Celso Macedo Pastor, Benjamín Berroa, Segundo Salcedo, Julio Alonso, Ramón Nadal y Alejandro de Vivanco, suscriben un pedido solicitando:

“En Puno, Arequipa y Mollendo la prensa local, varias instituciones oficiales, muchas sociedades obreras, y todo el vecindario , con reveladora uniformidad vienen pidiendo insistentemente que el aviador subteniente Alejandro Velasco Astete, que acaba de realizar el raid Lima – Cusco, marcando un record, complete su admirable hazaña de volación (sic) volviendo a la Escuela de su procedencia por la ruta Cusco-Puno-Arequipa-Mollendo-Pisco-Lima, a fin de que los habitantes de aquellas importantes ciudades puedan contemplar de cerca los progresos de nuestra aviación militar…”

El pedido fue acordado por la Cámara para ser oficiado al Ministro de Guerra, a efecto de que dicte las órdenes del caso. El representante por Puno Diputado Escolástico Málaga, hizo uso de la palabra para solicitar un nuevo pedido:

“…se oficie al señor Ministro de Guerra, a fin de que se digne disponer que cuanto antes haga también el raid Lima – Puno el Mayor de Aviación don Baltazar Montoya, que debe salir en el avión Puno al Departamento de su nombre.

Conviene, señor, que el entusiasmo de los pueblos se mantenga vivo; que ellos tengan la satisfacción de ver que los dineros que han erogado para adquirir estas máquinas voladoras se traducen en realidades, y que todo no es desconsolador fracaso, como en Arequipa…”

Al igual que el anterior, el pedido es acordado por la Cámara para que se tramite.

El 28 de setiembre de 1925, fue un día de gloria y sacrificio para la aviación peruana, un día en el que el júbilo y la tragedia cubrieron las páginas de las ediciones de la tarde de los diarios. El Subteniente Alejandro Velasco Astete y el Mayor Baltazar Montoya, acordaron reunirse para dicho día en Puno, el primero lo haría desde el Cusco y el segundo desde Lima, para proseguir el raid juntos hacia Arequipa y luego a Lima, cumpliendo con lo dispuesto por la Cámara de Diputados, considerando, que la Dirección de Aeronáutica  les dejó la libertad de determinar la ruta y el número de escalas.

La madrugada del 28 de setiembre en los hangares de la Escuela de Aviación de Las Palmas, se realizaron los últimos preparativos a la aeronave “Puno”, un avión biplano Ansaldo S.V.A. de 220 HP. con motor S.P.A. convertido en “monoplano” por habérsele montado un tanque auxiliar de gasolina  en su segundo asiento. Ultimados los preparativos el Mayor Baltazar Montoya, inicia su raid hacia Puno a las 6 y 40 a.m. dirigiendo su nave por el sur hacia Yauyos, sigue la ruta por los cielos de Matahuasi, Huancavelica, Lircay, Julcamarca, San Miguel de Ayacucho, Anta, Cusco, Sicuani, Santa Rosa, Juliaca y finalmente Puno.

A las 2 y 10 de la tarde el Mayor Baltazar Montoya aterriza el avión “Puno” en los terrenos del fundo “La Chacarilla”, que se encuentra a 600 metros de la Plaza de Armas de la ciudad de Puno, estableciendo records sudamericanos de distancia (más de 1000 km) y de vuelo (más de 7 horas). Al bajar del avión lo primero que pregunta es por el Subteniente Alejandro Velasco Astete, recibiendo la trágica noticia de su muerte, al accidentarse intentando aterrizar su avión “Cusco” en horas de la mañana, rompiendo a llorar en el mismo lugar de los hechos. Se dirigió luego al hospital y al encontrarse con el cadáver de su compañero de armas, lo abrazó, muy conmovido, colocándole luego una cinta bicolor que llevaba consigo prendida en su paletó.

El Mayor Baltazar Montoya, participó en las exequias celebradas en la Ciudad de Puno y fue parte de la comitiva que trasladó el cuerpo embalsamado del aviador Subteniente Alejandro Velasco Astete, a la ciudad de Cusco, donde fue recibido por una multitud de aproximadamente 20,000 personas para acompañarlo a su última morada. 
El 29 de setiembre de 1925 la Cámara de Diputados aprobó el pedido del Diputado por Puno Escolástico Málaga para oficiar al Ministro de Guerra manifestando lo siguiente:

“…Como la Cámara el día de ayer se encontraba bajo la impresión de la desgracia que acababa de sufrir el país con la muerte del aviador Teniente Velasco, no se hizo mención del triunfo que acababa de conseguir el aviador Montoya. Pero la naturaleza misma nos está indicando, con una lección objetiva cual debe ser nuestro modo de proceder en la vida. Ese infortunio debe abatirnos; y la hazaña del Mayor Montoya, que es muy señalada, pues ha hecho un raid directo batiendo record inolvidable, nos dice lo justo que es tributarle el aplauso que merece. Por eso, señor, solicito que, con el acuerdo de la Cámara, se pase un oficio al señor Ministro de Guerra, expresándole la satisfacción con que la Cámara ha visto con que se haya llevado a efecto un raid tan difícil ejecutado sobre cumbres altísimas y embravecidas, por lugares del todo inhospitalarias, demostrando ampliamente la pericia del piloto y su gran corazón que lo determinó a emprender esta aventura peligrosa…”

El mismo día, el Ministerio de Guerra, remite un Proyecto de Ley disponiendo que se consigne en el Pliego de Guerra del Presupuesto General de la República para el año de 1926, la cantidad de 1000 libras como premio al aviador militar Mayor Baltazar Montoya, por su raid Lima – Puno, en el que ha hecho un sorprendente vuelo por la distancia recorrida y el tiempo que ha permanecido en el aire.

El Proyecto es aprobado por el Senado de la República en sesión del 1 de octubre de 1925 y la Cámara de Diputados lo aprueba en revisión el 5 de octubre del mismo año. Siendo promulgada por el Presidente de la República Augusto B. Leguía, el 28 de octubre de 1925 como la Ley N° 5242.

El Mayor Baltazar Montoya, decide continuar con el raid Puno-Arequipa-Lima, y cuando estuvo preparado, remontó hacia Arequipa su tierra natal, aterrizando sin contratiempos.

El día 1 de noviembre de 1925 a las 9 y 15 a.m. prosiguió su vuelo hacia Lima, no sin antes, sobrevolar el Misti, elevándose aún más hacia una altura de   7350 msnm, luego sobrevoló entre las torres de la Catedral de Arequipa, para beneplácito de sus coterráneos. Montoya, prosiguió hacia Vítor y pasó por Ocoña, lugar de su nacimiento, donde dejó caer un ramo de flores, enrumbando luego por la costa hacia Lima, descendiendo en el aeródromo de Las Palmas a las 2 y 5 p.m. siendo recibido y felicitado por sus jefes y compañeros por su gran hazaña.

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