Nosotros, Representantes a la Asamblea Constituyente, invocando la
protección de Dios, y en ejercicio de la potestad soberana
que el pueblo del Perú nos ha conferido;
Creyentes en la primacía de la
persona humana y en que todos los hombres, iguales en dignidad, tienen
derechos de validez universal, anteriores y superiores al Estado;
Que la familia es célula básica
de la sociedad y raíz de su grandeza, así como ámbito
natural de la educación y la cultura;
Que el trabajo es deber y derecho de
todos los hombre y representa la base del bienestar nacional;
Que la justicia es valor primario de
la vida en comunidad y que el ordenamiento social se cimenta en el
bien común y la solidaridad humana;
Decididos a promover la creación
de una sociedad justa, libre y culta, sin explotados ni explotadores,
exenta de toda discriminación por razones de sexo, raza, credo
o condición social, donde la economía esté al
servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía;
una sociedad abierta a formas superiores de convivencia y apta para
recibir y aprovechar el influjo de la revolución científica,
tecnológica, económica y social que transforma el mundo;
Decididos asimismo a fundar un Estado
democrático, basado en la voluntad popular y en su libre y
periódica consulta, que garantice, a través de instituciones
estables y legítimas, la plena vigencia de los derechos humanos,
la independencia y la unidad de la República; la dignidad creadora
del trabajo; la participación de todos en el disfrute de la
riqueza; la cancelación del subdesarrollo y la injusticia;
el sometimiento de gobernantes y gobernados a la Constitución
y la ley; y la efectiva responsabilidad de quienes ejercen función
pública;
Convencidos de la necesidad de impulsar
la integración de los pueblos latinoamericanos y de afirmar
su independencia contra todo imperialismo;
Conscientes de la fraternidad de todos
los hombres y de la necesidad de excluir la violencia como medio de
procurar solución a conflictos internos e internacionales;
Animados por el propósito de
mantener y consolidar la personalidad histórica de la Patria,
síntesis de los valores egregios de múltiples origen
que le han dado nacimiento; de defender su patrimonio cultural; y
de asegurar el dominio y la preservación de sus recursos naturales;
y,
Evocando las realizaciones justicieras
de nuestro pasado autóctono; la fusión cultural y humana
cumplida durante el virreinato; la gesta de los Libertadores de América
que inició en el Perú Túpac Amaru y aquí
culminaron San Martín y Bolívar; así como las
sombras ilustres de Sánchez Carrión, fundador de la
República y de todos nuestros próceres, héroes
y luchadores sociales, y el largo combate del pueblo por alcanzar
un régimen de libertad y justicia.
Hemos venido en sancionar y promulgar,
como en efecto sancionamos y promulgamos, la presente: