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DIARIO DE LOS DEBATES
Primera Legislatura Ordinaria de 2002
Lunes 16 de diciembre de 2002
23.ª H SESIÓN
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES CARLOS FERRERO, JESÚS
ALVARADO HIDALGO E HILDEBRANDO TAPIA SAMANIEGO
Se aprueba, con modificaciones introducidas
en el curso del debate, el texto sustitutorio de la
Comisión de Economía recaído en
los proyectos de ley que establecen la determinación
del valor aduanero a cargo de la Superintendencia Nacional
de Administración Tributaria
El señor PRESIDENTE (Carlos Ferrero).—
Señores congresistas, continuamos nuestra sesión
con el tema del valor aduanero.
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El señor PRESIDENTE
(Jesús Alvarado Hidalgo).— Por
Perú Posible, tiene la palabra el congresista
Jorge Mufarech por diez minutos. Si no le alcanza ese
tiempo, puede hacer uso también de los tres minutos
que le corresponden como autor del proyecto.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Gracias, Presidente.
Después de 11 años de vigencia, se propone
dejar sin efecto el Decreto Legislativo N.° 659,
promulgado por Fujimori, que impuso el sistema de supervisión
con la supuesta finalidad de incrementar la recaudación
aduanera; pero ésta se mantuvo porcentualmente
en los mismos promedios desde 1992 a la fecha.
Entre 1992 y el 2000, las supervisoras cobraron 478
millones de dólares exonerados del impuesto a
la renta y del IGV, por lo que el costo-beneficio para
el país fue negativo en 123 millones de dólares;
y el año 2000 superan los 150 millones de dólares,
en vista de que sólo recaudaron 355 millones
por ese costo de 500 millones. (Cuadros 1 y 2.)
El crecimiento registrado en la recaudación aduanera
entre 1991 y 1992 fue hecho sin la participación
de las empresas supervisoras. Hubo un incremento de
las importaciones debido a la reducción de aranceles,
a la eliminación de las barreras paraarancelarias
y, principalmente, a la eliminación de 147 exoneraciones
tributarias y aduaneras que funcionaban hasta ese momento.
Reitero, entonces, que ese incremento no puede ser atribuido
a las empresas supervisoras.
También se pretende hacer creer que sin estas
empresas retornará la corrupción. Sin
embargo, fue una empresa supervisora la que sobornó
al jefe del Banco de Datos de Aduanas para comprarle
información. También financiaron mil 200
viajes de supuesta capacitación, y de esa manera
viajaron indebidamente como turistas desde intendentes
hasta choferes. Ahora alegremente sostienen que Aduanas
no se encuentra capacitada para asumir la determinación
del valor de importaciones.
También financiaron clandestinamente a personal
infiltrado en fiscalización aduanera con el consentimiento
de anteriores administraciones de la época de
Fujimori. Estos y otros hechos irregulares fueron aceptados
por funcionarios de Aduanas y su procurador ante las
comisiones de Fiscalización y de Industria de
este Congreso.
Los corruptos no tienen autoridad moral para sostener
que SUNAT y Aduanas se corromperán si se van
las supervisoras.
Aduanas tiene más de mil profesionales debidamente
capacitados que cumplen con eficiencia estas funciones
desde abril del 2000 sin que los niveles de recaudación
hayan caído, pese a las reducciones arancelarias
dictadas por el Gobierno de Transición y el actual
Gobierno.
Para mejores resultados, SUNAT y Aduanas ahora fiscalizan
juntos. Ése es el verdadero efecto disuasivo.
Los 500 millones de dólares cobrados por las
empresas supervisoras significan un sobrecosto de 2
mil millones de dólares que, por el valor agregado
y el efecto en cascada, las amas de casa y los trabajadores
vienen pagando injustamente.
Las supervisoras cobran en forma abusiva y generan un
sobrecosto. Las Pymes, por importaciones de 2 mil dólares,
deben pagar a las supervisoras 12,5%.
Los derechos de Aduanas están entre 4, 7 y 12%
como máximo, pero las supervisoras ahora cobran
12,5% a las Pymes, que son el 97% de las empresas del
país. Imaginemos los sobrecostos para las Pymes
de Gamarra, para las Pymes de Villa El Salvador, para
las pequeñas empresas de calzado de Trujillo
y para el resto de pequeñas empresas del país.
Desde el 1 de abril del año 2000, fecha en que
entró en vigencia el Acuerdo del Valor del GATT
de 1994, ratificado en el Perú por Resolución
Legislativa N.° 26407, de diciembre de 1994, las
supervisoras ya no tienen sustento legal para determinar
el valor aduanero.
La base imponible, desde el año 2000, es el valor
de transacción; es decir, el precio de factura
que presenta el importador a la aduana. En caso de duda
sobre el valor, Aduanas resuelve aplicando las reglas
de la OMC, que no contempla, en ninguno de sus siete
métodos, la valoración por parte de las
empresas supervisoras.
Antes de la vigencia de las normas de valor de la OMC,
las supervisoras determinaban el valor con el certificado
de inspección. Ahora, el informe de verificación
no tiene valor legal alguno.
Desde el año 2000, con la vigencia plena del
Acuerdo del Valor de la OMC, Aduanas reasumió,
en la práctica, su función de determinar
el valor de las importaciones, y lo ha hecho exitosamente
a través del Sistema de Verificación de
Precios (SIVEP); por ello, los niveles de recaudación
se han mantenido a pesar de la reducción arancelaria.
Desde abril del año 2000, los honorarios que
perciben estas empresas por concepto de inspección
no tienen razón de ser, son inconstitucionales
y están sujetas a acciones de cumplimiento por
parte de los importadores, que pueden exigir legalmente
que el Estado asuma el costo de la supervisión
realizada en forma indebida por la vigencia de una norma
que debió ser derogada desde abril del año
2000. Eso le costaría al Estado más de
100 millones de dólares, monto que podría
ser mayor si no tomamos una decisión hoy.
No conformes con el grave daño ocasionado, las
empresas supervisoras denunciaron al Estado peruano
y al Congreso. Sospechosamente, en los últimos
meses lograron sentencias favorables que los faculta
a duplicar sus actuales cobros. Ahora están facultadas
a duplicar lo que vienen cobrando, y ya podemos imaginar
lo que va a pasar con las empresas nacionales; y, además,
se les exime de responsabilidades solidarias sobre la
base de un contrato inexistente.
De 216 países, sólo 20 subdesarrollados
de Asia y África, además de Ecuador, Bolivia
y Perú, utilizan las empresas supervisoras. También
lo hizo Colombia, pero tuvo que prescindir de ellas
por graves irregularidades y actos de corrupción,
según documento oficial remitido por el Gobierno
colombiano al vicepresidente del Perú en agosto
del año pasado.
La Organización Mundial del
Comercio, la Cámara Internacional de Comercio,
el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional
han expresado reiteradamente su desacuerdo con el sistema.
Sostienen que las supervisoras constituyen una barrera
al libre comercio y recomiendan que las aduanas asuman
esa labor.
Acá está el documento oficial. Si tiene
alguna duda algún señor congresista, podemos
hacerle leer los resúmenes de todas las conferencias.
Son de la misma opinión directores nacionales
de aduanas de América Latina, España y
Portugal.
En el Perú, con opiniones favorables a que sean
eliminadas las empresas supervisoras coinciden la Sociedad
Nacional de Industrias, ADEX, el Consejo de Organizaciones
de las PYMES, el actual Ministro de Comercio Exterior
y los ex ministros de Industria Incháustegui
y Diez Canseco.
La Cámara de Comercio de Lima, en una reciente
encuesta, concluye que el 57% de los empresarios está
de acuerdo con la eliminación del sistema de
supervisión. El 36% opina que la eliminación
debería ser inmediata.
La Asociación de Agentes de Aduana del Perú
señaló que la supervisión de las
importaciones es un sobrecosto que incide sobre la competitividad
de las empresas; y una actividad innecesaria en el contexto
de la OMC. Concluye que, teniendo una aduana fuerte
como la peruana, el sistema no contribuye a la transparencia
que requiere nuestro comercio exterior.
Aduanas está capacitada para reasumir oficialmente
la determinación del valor de las importaciones,
como lo viene haciendo en la práctica desde el
año 2000, sin que se vea afectada la recaudación,
y así lo hemos demostrado.
El cuadro en pantalla (cuadro 3) resume el grado de
evolución aduanera y nos permite asegurar que
Aduanas se encuentra capacitada para reasumir plenamente
esta función. Por ello, no debe preocuparnos
dejar sin efecto el Decreto Legislativo N.° 659.
Aduanas ha informado al Congreso que las supervisoras
emitieron, entre 1992 y el primer trimestre del 2002,
más de un millón 350 mil certificados
de inspección o informes de verificación,
de los cuales sólo el 1,64% fue fiscalizado por
las autoridades de Aduanas de esa época, que
encontró irregularidades en el 26,5% de ellas.
La reglamentación sobre estas empresas establece
que si las irregularidades detectadas superan el 5%,
deben ser canceladas o suspendidas. Sin embargo, con
26% siguieron funcionando durante muchos años.
La administración aduanera del gobierno de Fujimori
sólo las multó con 10 millones de dólares.
Si se hubiera fiscalizado el 100%, como debió
ser, y no el 1,64%...
El señor PRESIDENTE
(Jesús Alvarado Hidalgo).— Congresista,
tiene los tres minutos que le corresponden como autor
del proyecto.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Señor Presidente, el tema
es muy delicado y muy grave. Como autor del proyecto
me corresponden más de tres minutos. Le pido,
por favor, que por equidad...
El señor PRESIDENTE
(Jesús Alvarado Hidalgo).— Por
equidad tiene tres minutos, según el acuerdo
de la Mesa Directiva.
Concluya, congresista.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Si se hubiera fiscalizado el 100%
y no el 1,64% de los certificados de inspección
emitidos, las multas podrían haber ascendido
a 580 millones de dólares. Estos hechos demuestran
la colusión de las autoridades de Aduanas durante
el gobierno de Fujimori para ejercer un insignificante
control sobre esas empresas y contribuir a su perpetuación
en el país.
Se confirma así que al menos el 20% de las importaciones
supervisadas ingresan subvaluadas, como lo han sostenido
los sectores empresariales e industriales desde 1995.
En cualquier lugar del mundo estas irregularidades hubieran
significado la cancelación de operaciones de
empresas con tan impresionantes márgenes de error.
El Ministro de Economía y la jefa de la SUNAT,
Beatriz Merino, señalan que se requieren trece
millones y medio de dólares para repotenciar
el sistema aduanero y prescindir de las empresas supervisoras.
Desde 1992, Aduanas viene implementando su banco de
datos; y, desde el 2000, emplea el sistema con eficiencia,
sin que se hayan generado efectos negativos en la recaudación.
Estos recursos pueden ser reemplazados de varias maneras.
Por ejemplo, aceptando el ofrecimiento del secretario
de Comercio norteamericano Donald Evans, que en su reciente
llegada al Perú informó que desde mediados
del 2001 han propiciado ayuda y apoyo al sistema aduanero
y han instalado en el país una red informática
de fiscalización de las operaciones de importación,
lo que representaría ingresos para el Estado
superiores a los 300 millones de dólares anuales
adicionales a los que tenemos hoy día, sin costo
para el Estado y sin costo para el sector privado. Esta
contribución incluiría la dotación
de software, un equipo de 80 millones de dólares
que ya está implementado en el mundo y que usaríamos
gratuitamente, equipos móviles de rayos equis
y, lo que es más importante, capacitación
y transferencia tecnológica a SUNAT-Aduanas.
Otra forma podría ser que la SUNAT remate las
mercancías existentes en los almacenes de Aduanas
desde 1992. Son productos valorados en 40 millones de
dólares, suma mayor que la que requiere SUNAT-Aduanas
para repotenciar tecnología. De lo contrario
se va a permitir que estas mercancías continúen
deteriorándose, pierdan valor o sean desaparecidas
sistemáticamente como ocurrió la década
pasada, en que se robaron más de 10 millones
de dólares en mercancías de estos almacenes
sin que hasta la fecha se haya iniciado proceso penal
contra los responsables.
Estas empresas supervisoras fueron denunciadas por hechos
de corrupción también en Pakistán,
Malawi, Nigeria, Filipinas, Tanzania, Ecuador y Colombia.
En el Perú tenemos casos como el de una rotativa
Harris que la mafia fujimorista importó. Estaba
valorizada en 180 mil dólares, pero fue declarada
ante la Aduana en sólo 80 mil dólares;
y la empresa supervisora SGS, mediante certificado de
inspección, convalidó la subvaluación.
La supervisora a la que se le paga para evitar la subvaluación
se convirtió en cómplice de la empresa
editora del diario El Tío, la cual era empleada
con fines políticos y afanes re-reeleccionistas
por la mafia fujimorista, que le facilitaba instrumentos
para demoler, con sus publicaciones, a los líderes
de la oposición.
Las empresas supervisoras, para mantenerse vigentes
en el país, convivieron con la mafia de Fujimori.
En febrero de 1999, la empresa supervisora SGS suscribió
un contrato de servicios con Interandina de Publicidad,
de Óscar Dufour, y le fijó honorarios
mensuales de 30 mil dólares.
Además, el contrato del lobby tuvo por objeto
mantener la vigencia del sistema de supervisión
de importaciones dentro del mismo marco legal; es decir,
sin que el Congreso modificase términos y condiciones
vigentes, de modo que se hiciera posible la permanencia
de las supervisoras en el país con iguales promedios
de utilidades.
Según el contrato, si el lobby surtía
efecto, a Interandina se le asignarían, además
de los 30 mil dólares mensuales, 400 mil dólares
por concepto de honorario de éxito.
Tenemos acá una copia del contrato, señor
Presidente.
Esa relación con la mafia se hizo más
grande en junio de 1999, cuando Interandina, por 15
mil dólares mensuales y un honorario de éxito
superior a los 300 mil dólares, subcontrata para
los mismos fines a Publicidad Nacional, empresa vinculada
con Eduardo Calmell del Solar.
Queda claro que Interandina y Publicidad Nacional actuaron
a nivel de lobby político para perpetuar el sistema
de supervisión de importaciones que ya tiene
once años en el país.
Éste es el contrato firmado por la SGS, Presidente.
(Cuadro 4.)
En el caso de Matilde Pinchi, recordemos las importaciones
subvaluadas que efectuaron sus empresas, que también
fueron supervisadas por SGS y Cotecna. Estas supervisoras
valorizaron en un dólar la mercadería
que la señora Pinchi vendía en 100 dólares.
Ella ha confirmado que para las operaciones contaba
con el apoyo de Montesinos, quien le aseguró
impunidad en Aduanas, lo que consiguió hasta
concluir el gobierno de Fujimori.
En 1997, en un contenedor fueron halladas veinte toneladas
de droga procedentes de Colombia y con destino al Callao.
Tenían certificado de inspección de la
empresa supervisora Bureau Veritas, que consignaba la
carga con precinto de seguridad como si se tratara de
productos textiles y pisos cerámicos.
Cuando se investigó este caso, las autoridades
aduaneras sostuvieron ante el Congreso que los certificados
de inspección eran imposibles de falsificar...
El señor PRESIDENTE
(Jesús Alvarado Hidalgo).— Congresista,
le vamos a dar un minuto adicional para que concluya.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Presidente, estoy tocando asuntos
que todos los congresistas desean conocer. Soy autor
del proyecto y le pido que me dé unos minutos
más para terminar.
El señor PRESIDENTE
(Jesús Alvarado Hidalgo).— Abriremos
una tercera vuelta para que intervenga si es necesario.
A todos los congresistas les hemos dado un minuto adicional.
Por equidad, tiene un minuto para que concluya.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Las autoridades aduaneras sostuvieron
ante el Congreso que los certificados de inspección
eran imposibles de falsificar; pero las supervisoras
señalaron todo lo contrario.
No estoy afirmando que las empresas sean parte de la
red de narcotráfico, simplemente formulo la pregunta:
bajo esta modalidad de haberse falsificado los certificados
y los precintos, ¿cuántos contenedores
con droga o contrabando habrán ingresado o salido
del país? ¿Qué garantía
teníamos de los certificados de inspección
y de los precintos de seguridad?
En junio de 1999, la empresa supervisora SGS aceptó,
mediante carta, que había extendido un certificado
de inspección por monitores para computadoras,
cuando en realidad se trataba de tarjetas para computadoras.
Nos preguntamos: ¿es posible confundir un monitor
para computadoras con una tarjeta de cómputo?
Es como confundir un televisor con un control remoto.
¿De qué supervisión hablamos?
En atestados de la Policía Nacional, la SGS se
encuentra entre los presuntos responsables por haberse
coludido en el análisis y comparación
de precios y en la asignación del valor de calzado
proveniente de Colombia, hecho que ha destruido la industria
del calzado en el Perú.
—Reasume la Presidencia el señor
Carlos Ferrero.
El señor PRESIDENTE
(Carlos Ferrero).— Congresista, como
se lo ha explicado mi colega el vicepresidente Alvarado,
abriremos una tercera ronda y ahí podrá
usted expresar sus puntos de vista finales.
Para no quebrar el orden normal de la sesión,
le pido que colabore con nosotros.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Presidente, sólo me faltan
dos minutos. No quisiera cortar la ilación.
El señor PRESIDENTE
(Carlos Ferrero).— Está bien.
A los demás grupos también se les tendrá
que ofrecer esos dos minutos adicionales.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Gracias, Presidente.
De acuerdo con el Atestado N.° 01-2002-PNP, la Policía
Nacional encuentra como presuntos responsables del delito
de subvaluación y defraudación de rentas
de aduana a los representantes de una empresa peruana
y a la supervisora SGS por la importación dolosa
de videojuegos que se accionan con monedas. Esos productos
ingresaron al país en 1996 con precios subvaluados.
Sorprendentemente, el representante de la SGS declaró
que su oficina no contaba con información suficiente
para poder determinar el valor de dicha operación.
En el Atestado N.° 06-2002-PNP, referido a hechos
ocurridos entre los años 2000 y 2001, se indica
que representantes de Bureau Veritas son presuntos autores
del ingreso de vehículos de contrabando.
Ha quedado acreditado el hecho de que Cotecna Inspection
supervisó y avaló, poco antes de la tragedia
de Mesa Redonda, el ingreso al país de productos
pirotécnicos explosivos prohibidos. En esta operación,
los explosivos prohibidos fueron reetiquetados para
que ingresaran al país como productos permitidos.
Burdamente cambiaron la codificación y pusieron
el código LP-2020, maniobra que la minuciosa
inspección efectuada en origen por Cotecna no
detectó, o simplemente nunca realizó la
inspección.
Como estos casos hay miles.
La decisión que se adopte hoy demostrará
quiénes están por la perpetuación
de un sistema ilegal y corrupto y quiénes apuestan
por la moral, la capacidad y la modernización
de nuestras instituciones.
Por estas razones, solicito la aprobación del
proyecto en debate y que la SUNAT tenga un plazo máximo
de un año para ir eliminando progresivamente
ese sistema de acuerdo con un plan que presenten al
Congreso, como lo han propuesto los congresistas Diez
Canseco y Figueroa.
Felicito a los presidentes de las comisiones de Comercio
Exterior y Turismo, César Zumaeta; y de Economía,
Jacques Rodrich, por la excelente labor que han realizado
para dictaminar estos proyectos.
Gracias, Presidente.
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El señor PRESIDENTE
(Hildebrando Tapia Samaniego).— Perdón,
congresista.
Señor Mufarech, ¿a qué alusión
se refiere?
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Señor Presidente, yo defendí
siempre a la institución de Aduanas, y el señor
al que se ha mencionado era un funcionario de Aduanas
nombrado por el gobierno de Fujimori; por lo tanto,
yo me refería a un funcionario de Fujimori, no
a Aduanas, a la que respeto y debemos repotenciar.
Gracias.
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El señor RODRICH ACKERMAN
(PP).— Gracias, señor Presidente.
El congresista Mufarech me pide una interrupción
para dar algunas sugerencias coordinadas con la doctora
Beatriz Merino.
El señor PRESIDENTE
(Carlos Ferrero).— Tiene la palabra el
congresista Mufarech.
El señor MUFARECH NEMY
(PP).— Gracias, señor Presidente.
De acuerdo con las coordinaciones realizadas con la
SUNAT y en vista de que hay propuestas y sugerencias
para ampliar el plazo a un año y conseguir recursos,
el artículo 2.° estaría señalando
lo siguiente:
“Las fianzas otorgadas por las Empresas Supervisoras,
denominadas también Verificadoras, tendrán
vigencia de dos (2) años a partir de la entrada
en vigor de la presente Ley, con la finalidad de que
éstas constituyan garantía de los posibles
adeudos que se determinen como resultado del control
y fiscalización de sus operaciones que SUNAT
realizará en dicho plazo; comprendiendo los adeudos
determinados en su calidad de responsables solidarios
y/o por su responsabilidad administrativa, conforme
a las normas reglamentarias vigentes.”
También se agregaría un artículo,
que sería el 4.°:
“Créase la Tasa de Despacho Aduanero, cuyo
monto será fijado mediante Decreto Supremo refrendado
por el Ministro de Economía y Finanzas, por la
tramitación de la Declaración Única
de Aduanas (DUA), necesaria para importar y/o exportar
las mercancías o someterlas a otros regímenes,
operaciones FOB superiores a tres (3) Unidades Impositivas
Tributarias.”
Esto va a quedar aclarado en una disposición
transitoria, señor Presidente.
En el artículo 5.° se hace una modificación,
de modo que la presente ley entre en vigencia a los
365 días calendario a partir de su publicación
en el diario oficial El Peruano.
Propongo también que se incorporen dos disposiciones
transitorias con la siguiente redacción:
“Primera.— Declárase de prioridad
e interés nacional la dación de las medidas
y normas necesarias para que el Ministerio de Economía
y Finanzas transfiera a la SUNAT los recursos para el
cumplimiento de la presente Ley, en un plazo que no
excederá los treinta (30) días calendario
contados a partir de su publicación.
Segunda.— A partir de la publicación de
la presente Ley, se podrá determinar gradualmente
y mediante Decreto Supremo, las subpartidas arancelarias
que dejarán de estar sujetas al Régimen
de Supervisión o Verificación previa al
embarque, a las que se les aplicará la Tasa de
Despacho establecida en el artículo 4.° de
la presente Ley.”
Eso sería todo, señor Presidente.
Gracias.
El señor PRESIDENTE
(Carlos Ferrero).— Señor Rodrich,
queremos saber qué trae usted de nuevo y si incluye
lo que acaba de proponer el señor Mufarech. Son
dos preguntas.
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