Aportes de la Señora Congresista Pauilina Arpasi al Capitulo I Del Titulo II del

Proyecto de Reforma Constitucional

En el Perú, antes de la conquista y la colonización habitaron diversos pueblos y culturas indígenas, actualmente los restos arqueológicos y de cultura material, constituyen la admiración del mundo entero y orgullo de nuestro país, pero, caso curioso en la actualidad no ocurre lo mismo con los sobrevivientes de estas antiguas civilizaciones.

Un punto de partida para comprender mejor la situación de estos indígenas, debe comenzar por el reconocimiento del carácter multicultural y pluriétnico de nuestro país. En el Perú de hoy, encontramos alrededor de cincuenta culturas, dos en los Andes, 42 en la Amazonía y cinco que corresponden a migraciones más recientes como la China, Japonesa, Italiana, Judía y otra que podría considerarse mayoritaria, la cultura occidental criolla. Si tomamos como referencia las lenguas que hablamos los peruanos, se puede decir que de los 25 millones que somos, 19 millones hablan el castellano, cuatro millones quinientos mil el quechua, quinientos mil el aymará y el resto hablan chino, japonés, italiano, hebreo y árabe.

La coexistencia da lugar a la existencia de múltiples espacios de interculturalidad, bilingüismo y hasta trilingüismo. En el Departamento de Puno, como en otros Departamento, hay miles de personas que hablan indistintamente el quechua, aymara y castellano; de la misma manera, en la amazonía central hay otros que hablan ashaninca, quechua y castellano; o quizás quechua, secoya o castellano; de la misma manera que hay otros que hablan italiano, castellano e ingles y así sucesivamente en función a las configuraciones etnolingüísticas que se han dado en el país.

Esta multiculturalidad que debería ser un aporte de nuestro país al mundo, ha dado lugar sin embargo, a profundas y grandes contradicciones y enfrentamientos en nuestro Perú. Los pueblos indigenas como lo registra la historia fueron marginados, explotados, casi esclavizados durante la colonia, considerados sin derechos ciudadanos y sin derechos políticos en la República y han sido objeto de permanente atropello de los gobiernos oligárquicos y de los actuales.

En el Perú en la actualidad, no existe una política cultural explícita, el Estado no ha ido mucho mas allá de reconocer para estos pueblos ciertos derechos elementales, como la oficialidad de sus lenguas, la defensa de las comunidades campesinas, la educación bilingüe y algunos otros derechos que no son suficientes; porque la realidad por la que atraviesan los pueblos indígenas del Perú, exigen en la actualidad una nueva Constitución, para hacer prevalecer sus derechos fundamentales en un período de globalización y modernización.

Toda Constitución se define no a base de artículos sueltos y aislados, sino buscando a través del análisis sistemático lo que es determinante de su coherencia, identidad y funcionamiento adecuado respecto del Estado que organiza y sociedad que tutela. E efecto, la constitución es un todo de inspiración política, en el que están presentes en diversos grados los acuerdos, las concesiones, los consensos y también las imposiciones circunstanciales. El peso de cada uno de estos factores tiene una importancia gravitante en la definición del modelo político que encierra un texto constitucional, aún cuando la realidad y las variaciones de composición y representación de las tendencias predominantes en una sociedad pueden generar posiciones que en la práctica varíen y adapten el modelo político, alejándolo a veces del escenario constituyente de su elaboración.

En tal sentido debe considerarse que según el Mapa Etnolingüístico Oficial del Perú, en el país existen 72 etnias, las cuales se agrupan en 14 familias lingüísticas. Una familia lingüística es un conjunto de lenguas emparentadas entre sí que tienen un origen común, las cuales son habladas por los pueblos o etnias. El número de familias linguísticas referido no hace sino evidenciar que nuestro País no sólo es pluricultural y pluriétnico sino también multilingue.

La idea de un Estado Nación con una cultura uniforme, una lengua nacional única no corresponde mas a nuestra realidad. El Perú por su complejidad social e histórica es un país multicultural y multilingüe. Esta situación plantea el urgente compromiso político, de legislar en función a esta realidad, correspondiendo al Congreso de la República

constituirse en la instancia a través de la cual debe asegurarse para estos ciudadanos sus derechos humanos fundamentales.

Se necesita hoy mas que nunca, que el Estado y la sociedad, reconozcan y asuman al Perú como un país multicultural y que opten por fortalecer y difundir los principios que permitan el respeto a la diferencia, la convivencia pacífica, el desarrollo con igualdad de oportunidades, el respeto y la asunción positiva de la diversidad cultural, ya que ésta es una riqueza de nuestra Nación y de nuestro Estado que tiene que constituirse en el recurso fundamental para la construcción de una sociedad realmente democrática y un desarrollo económico y social propio.

En el Perú, los problemas en torno a las Lenguas y a la Educación se pueden resumir en los siguientes:

  1. El Perú es un país plurilingüe con una alta proporción de hablantes de lengua vernácula que desconocen la lengua oficial o la manejan apenas.
  2. No existe una lengua común que permite la comunicación en todo el territorio.
  3. Se confunde alfabetización con castellanización como si fueran un solo proceso y así se hacen fracasar ambos conceptos.
  4. Se ignora que la enseñanza de los vernáculohablantes exige textos y metodología específicos, pues la enseñanza de una lengua materna no es equivalente a la enseñanza de una segunda lengua.
  5. La educación oficial cierra los ojos a la realidad e impone una sola lengua de enseñanza como si todos los educandos fuesen hispanohablantes.
  6. Tanto el grupo mestizo, como los quechuahablantes adultos, campesinos o no, por perjuicios diversos, se oponen al uso de lenguas aborígenes en la escuela.

Reconocer a otras lenguas que no son el castellano el carácter de lenguas oficiales, contribuye al mutuo respecto que se deben las personas y las culturas que coexisten de la pluriculturalidad del Perú, ya que la política lingüística, mientras no se asuma como una cuestión de estado sino de gobierno, será lo que hasta hoy, una manera de tratar las lenguas minoritarias por el gobierno de turno.

De igual forma debemos señalar que si bien el artículo 69° del proyecto reconoce a otras lenguas diferentes al castellano como idiomas oficiales en las zonas donde predominen, consideramos que existiría un vacío al no señalarse que por ley se establecen cual o cuales son idiomas oficiales, así como las regiones en las que se les considera como tales.

Si bien el párrafo final del artículo en mención señala que la ley regula las obligaciones del Estado en relación a los idiomas oficiales, esto no resulta claro en cuanto a mediante cual mecanismo se reconoce o se atribuye la condición de idioma oficial a una lengua distinta al castellano.

En mérito a lo expuesto se sugiere la siguiente redacción para los artículos 65° y 69° del proyecto de Reforma Constitucional:

Artículo 65°.- El Perú es un Estado soberano, independiente y unitario, cuya realidad social es pluricultural, pluriétnica y multilingue. Está organizado bajo la forma de República democrática y representativa, que promueve la justicia social y la participación bajo modalidades establecidas en la ley. Su sistema de gobierno se basa en el principio de la separación de poderes, la representación, el pluralismo político y la descentralización.

Artículo 69°.- Son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aymara y las demás lenguas aborígenes, conforme a ley. La Ley regula las obligaciones del Estado en relación a los idiomas oficiales.