PRESENTACION DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS Y MINISTRO DE ESTADO EN EL DESPACHO DE ENERGIA Y MINAS, ING. ALBERTO PANDOLFI ARBULU, ANTE LA COMISION DE AMBIENTE, ECOLOGIA Y AMAZONIA DEL CONGRESO DE LA REPUBLICA DEL PERU
Sesión de Fecha 18 de Noviembre de 1996
El señor Congresista Oswaldo Sandoval Aguirre, Presidente de la Comisión de Ambiente, Ecología y Amazonía.- Damos la más cordial bienvenida al señor Alberto Pandolfi Arbulú, Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Energía y Minas, quien en cumplimiento de los artículos 5º y 34º del Reglamento del Congreso de la República sobre control político de las actividades del Poder Ejecutivo ha accedido cordialmente a nuestra invitación a conversar respecto de la política de gobierno sobre los asuntos en materia ambiental, el uso de los recursos naturales y los temas relacionados con la Amazonía. Vamos a ceder el uso de la palabra al señor Presidente del Consejo de Ministros.
El señor Presidente del Consejo de Ministros, Ing. Alberto Pandolfi Arbulú.- Señor Presidente de la Comisión de Ambiente, Ecología y Amazonía, señores congresistas:
Permítanme expresar, en primer lugar, mi agradecimiento a la gentil invitación que esta Comisión me ha formulado para exponer la política del Estado en materia de gestión ambiental, así como los avances desarrollados en el tema.
LA GESTION AMBIENTAL DEL PODER EJECUTIVO :
La visión transectorial y el rol del Consejo Nacional del Ambiente
Ciertamente el tema ambiental ha tomado, en los últimos años, a nivel de la comunidad internacional y en nuestro país, una importancia y trascendencia tal vez solamente comparables a fenómenos como la globalización de las economías. La creciente demanda y presión de la población humana sobre los recursos naturales y la constatación de los límites de éstos, obliga a las sociedades a redefinir su rol con el entorno. Reconociendo estos límites, lograremos un desarrollo que sea sostenible en tanto permita satisfacer necesidades humanas manteniendo la base natural. Nuestra nación constituye una excepcional muestra de riqueza natural. Reconocido como un país de mega diversidad biológica, ocupamos los primeros lugares en concentración de especies de aves, mamíferos, anfibios y reptiles, así como una innumerable diversidad de flora. A ellos se suma una especial variedad geográfica con una larga presencia humana que supo entender los desafíos del entorno y desarrollar culturas que crearon sociedades sostenibles.
La historia nos lleva después a un proceso de irrupción cultural exógena que trajo consigo un profundo cambio en las relaciones estructurales, económicas y sociales, y detrás de ello, la adaptación de un estilo de desarrollo que, al igual que las demás comunidades del planeta, han evolucionado a costa del detrimento ambiental y el uso intensivo del capital natural. Ello ha configurado escenarios claros de insostenibilidad, en tanto los impactos ambientales que supone nuestro llamado desarrollo afectan seriamente los recursos naturales.
Es en esa realidad en la que nos encontramos hoy en día, con una situación de país no desarrollado en que la extrema pobreza tiene índices muy altos y requiere de una fuerte concentración de los esfuerzos del Gobierno. En ese camino equivocado al que nos ha llevado el desarrollo, hemos generado impactos y daños ambientales.
Ello significa que tenemos un enorme desafío por delante que nos obliga a redefinir nuestra actitud hacia el entorno, en el cual bajo una visión compartida mínima, podamos cada ciudadano, cada líder político, cada empresario, cada campesino, cada profesional, aglutinar conductas que conduzcan al desarrollo sostenible.
La escala de los problemas ambientales y su profunda vinculación con el desarrollo, como dos caras de una sola moneda, presentan una profunda interrelación. Poco lograremos en el tema del desarrollo si no incorporamos activamente el tema ambiental. Como poco haremos en el tema ambiental si no desarrollamos una agenda de desarrollo sostenible.
Un proceso errado de esta dualidad integrada es la que por mucho tiempo ha dado lugar a inútiles discursos y conflictos entre posiciones extremas de ecologismo y proteccionismo, por un lado, y depredadores de recursos a ultranza, por otro.
Así, advertimos que los problemas ambientales son finalmente conflictos de intereses, que requieren ser manejados como tales.
El Desarrollo Sostenible
Para ello es indispensable, en primer lugar, compartir una definición del desarrollo sostenible. Un proceso de cambio en que la utilización de los recursos, la dirección de las inversiones y la orientación de los cambios tecnológicos e institucionales, acrecienten el potencial actual y futuro para satisfacer las necesidades y aspiraciones humanas. Así, es posible aumentar y potenciar la satisfacción de necesidades actuales, garantizando la estabilidad de los recursos para el futuro.
Los Problemas Ambientales en el Perú
Area de Recursos Naturales
Los problemas ambientales en el Perú son variados y, en muchos casos, graves. En el área de recursos naturales, se puede claramente identificar la pérdida de la diversidad biológica, asociada principalmente a una intensa quema de bosques en la zona de ceja de selva, producto de una migración de la zona andina debido a la pobreza que en su entorno se encuentra. Esta pobreza ha sido ahondada por una intensificación del uso de los recursos naturales, tales como los pastos y suelos derivados del sobrepastoreo. Así, la erosión de los suelos los ha vuelto improductivos y terminan siendo en cierto modo refugiados ambientales desde que emigran, debido a que el entorno no es capaz de ofrecerles recursos que en su desesperación han agredido hasta volverlos estériles.
Los recursos naturales también son afectados en forma de desertificación, sobre explotación de especies, etc.
Area de Calidad Ambiental
Por otro lado tenemos problemas ambientales vinculados a la contaminación. Visiblemente el agua, en el cauce de nuestros ríos y zonas costeras que son, en muchos casos, colectores de residuos domésticos e industriales; y los suelos y aires en las zonas rurales y urbanas, como Lima, que muestran amenazantes índices de contaminación.
Causas de los Problemas Ambientales
Pero, ciertamente, a riesgo de ser reduccionistas en una definición de las causas de los problemas ambientales, tal vez podamos coincidir en que los problemas se originan en nuestro propio modelo de desarrollo, es decir, en aquellas prácticas, sistemas y estructuras en los cuales utilizamos el entorno para tomar de ello lo que nos ofrece para satisfacer nuestras necesidades.
La pobreza debe también ser reconocida como un elemento fundamental de agresión ambiental. En la agenda de supervivencia, las consideraciones ambientales pasan a último plano, pues el desarraigo y la desesperación obliga a no escatimar consideraciones en cuanto a estabilidad de los recursos. La agricultura migratoria y la quema de bosques, la pesca con tóxicos o dinamita, el hacinamiento en ciudades y la falta de salubridad asociada, configuran ejemplos en los que sociedades pobres se lanzan con desesperación sobre los recursos, degradando aún más estos y reduciendo su oferta, recortando la opción de los pobres a satisfacer sus necesidades, ahondando en un círculo vicioso degradante de pobreza, agresión ambiental continua y desesperación.
Otro elemento fundamental es la ineficiencia de los sectores productivos o extractivos en los cuales, por prácticas y tecnologías inadecuadas, se utilizan en exceso recursos como el agua y la energía, o sus procesos no incorporan adecuadamente el íntegro de los insumos, vertiéndolos por chimeneas o desagües a las aguas, los suelos o aires, desperdiciando muchas veces insumos valiosos que, por su ineficiencia, no se pueden incorporar al producto final.
Cuestión fundamental también es la ausencia de una conciencia y cultura ambiental. La falta de una comprensión en las diversas generaciones o de los límites del entorno y de las posibilidades de uso racional, generan actitudes absolutamente contradictorias y que pueden encontrarse frecuentemente en cualquier estrato social.
Finalmente los estímulos del mercado, en tanto sistema imperfecto de mercado se generan externalidades en la forma de costos de saneamiento o de control de contaminantes que usa una utilidad productiva o que ésta puede evitar, ahorrándose el costo ambiental pero cargándoselo a otros ciudadanos.
A ello se suman los estímulos derivados de los bienes comunes que pueden ser los bosques, los suelos, el aire, el agua, los peces, que precisamente por ser propiedad de todos, generan una presión individual de sobre - uso en beneficio propio.
Características de la Gestión Ambiental en el Perú
La gestión ambiental en el Perú no es novedosa. Tenemos muchos años de gestión en manos de autoridades diversas, la que presenta claras características. En primer lugar, sectorializada, en el sentido que cada ministerio del Gobierno Central cuenta con una unidad ambiental, pero que corresponde a los intereses ambientales del sector a que pertenece, desconociendo los intereses de los demás sectores con los que comparte recursos.
Ello da lugar a contradicciones y superposición de funciones. El agua es un buen ejemplo, ya que tiene múltiples usuarios: agricultura, urbano, pecuario, energético, industrial, turístico, entre otros, e involucra muchas autoridades que están continuamente tomando decisiones compartimentarizadas sobre un recurso transectorial.
De otro lado, cada sector exige la asignación de territorios para desarrollar sus actividades. Existe entonces un mapa minero, un mapa petrolero, un mapa forestal, otro turístico, otro de expansión poblacional, otro de agricultura, otro arqueológico, y así, sucesivamente.
En muchos casos los mapas están superpuestos, originando conflicto de intereses sobre uso de suelos o soluciones basadas en el poder y no en el ordenamiento territorial.
Con frecuencia las soluciones son de suma cero, de modo que lo que gana un sector, otro lo pierde, configurando escenarios de ineficiencia. A ello se suma una debilidad institucional limitada en capacidad ejecutiva de gestión, planeamiento y solución de problemas. Además, la gestión ambiental está fuertemente centralizada desde que Lima a concentrado la de las regiones del país. No han existido mecanismos de priorización, no se ha integrado proactivamente la cuestión de desarrollo en el ambiente; no han habido escenarios de participación pública y consecuentemente a habido una vertical imposición de las decisiones de política ambiental.
Finalmente, existe un claro sesgo de que las leyes constituyen en sí las políticas ambientales, dando lugar a que la política siga a la ley, cuando la ley es fundamentalmente un instrumento de la política.
Normas Ambientales en el Perú
En ese sentido, el Perú no ha sido modesto en producción legal. La legislación ambiental en el país se muestra abundante, dispersa, contradictoria y, en muchos casos, muestra vacíos, basada en sanciones con las que frecuentemente abrimos espacios a mecanismos de corrupción con un escaso énfasis en prevención. Se ha concentrado en corrección y remediación. Sabemos que la proporción es diferenciada de modo que, por cada dólar que aplicamos a prevención, debemos invertir diez en corrección y cien en remediación.
Un breve inventario de normas legales en el Perú, de carácter general, entre leyes, decretos supremos y resoluciones que han tenido implicancia directa en materia ambiental, arroja indicadores sorprendentes:
Desde 1904 a la fecha, se han producido 4,554 normas y sólo en el período de los años ochenta se han emitido 979 normas.
En el sector Minero de 1904 a la fecha: 252; de 1980 a 1989: 91.
En el sector Forestal, de 1904 a la fecha: 358; de 1980 a 1989: 73.
En el Pesquero, de 1904 a la fecha, 354; de 1980 a 1989: 95.
En Hidrocarburos de 1904 a la fecha: 109; y del 80 al 89: 79;
Y, finalmente, para las áreas naturales protegidas de 1904 a la fecha: 121, y del 80 al 89: 30.
Esta es pues la situación que tenemos comprobada y concretamente en las manos.
Componentes Esenciales para una Gestión Ambiental Eficaz
¿Qué es fundamental para una gestión ambiental eficaz?. En primer lugar, una visión compartida con la que podamos coincidir los peruanos con una visión mínima de entendimiento sobre lo que es urgente y lo que es importante.
¿Qué es prioritario y qué es lo secundario?. La amplitud y escala de los problemas ambientales, obliga a priorizar, y somos capaces los peruanos de entender qué aspectos deben ser enfrentados ahora y cuáles después. De esa manera podremos concretar esfuerzos constructivamente en lugar de generar enormes espacios de acción sin ningún tipo de impacto. Se requiere también voluntad política de todos los peruanos.
Ninguna entidad estatal ni el conjunto de ellas, será por sí misma capaz de enfrentar exitosamente los problemas ambientales, y ésta es una tarea de todos los peruanos que al Estado le corresponde promover, conducir y desarrollar.
También se requiere una sola institucionalidad en el sentido de reglas, procesos, instituciones que funcionen en forma eficaz y adecuada.
El modelo seguido por muchos países que se han planteado conseguir institucionalidad alrededor de un ministerio de medio ambiente, como Brasil, Bolivia, México, Colombia y Venezuela es también limitado. De un análisis de cada caso se ha logrado identificar los conflictos ambientales entre los diversos sectores y dicho ministerio, al que le han reconocido el estatuto de Ministerio del No, desde que se le ve como la entidad que se encarga de sujetar o condicionar las aprobaciones de actividades industriales y productivas en virtud de consideraciones ambientales que los sectores productivos no comparten.
Se requieren recursos humanos.
Se requieren mecanismos de participación ciudadana bajo una base seria, incorporando la opinión del ciudadano.
Y, finalmente, se requiere una legislación adecuada.
Estos son componentes esenciales para una gestión ambiental eficaz.
Visión Compartida de Objetivos
Si no contamos con una visión compartida de objetivos, tendremos una agenda dispersa en la que los empresarios y el Sector Público, los medios de comunicación, las universidades, las organizaciones de bases, las ONGs, el Congreso, los educadores, todos, actuarán sin prioridades y competirán por superposición, generando resultados contradictorios y por ende ineficaces. Esto es completamente distinto de lo que es una visión compartida, donde se permite percibir una cadena de valor en la cual cada sector agrega acción hacia el desarrollo sostenible. Esta realidad compleja y desafiante pero concreta, ha llevado al gobierno a concebir un modelo de institución para la gestión ambiental, basado en el reconocimiento de la multiplicidad de intereses involucrados en el tema ambiental y en la necesidad de incorporar la dimensión ambiental en cada uno de los aspectos de la toma de decisiones del país. La respuesta a este desafío está en una serie de marcos que permitan, por ejemplo, reglas claras en materia ambiental para la inversión, la que es evidente y la que se produce en nuestro país.
.